domingo, 7 de abril de 2013

¿ES POSIBLE OBTENER LA ETERNA JUVENTUD?


Rodolfo J. Novakovic
Físico e Ingeniero Físico

La mitología griega establecía que los dioses, para volverse inmortales y mantener sus cuerpos sanos y vigorosos, debían beber, cada cierto tiempo, un “elixir” especial conocido como “ambrosía”. De idéntica forma, las leyendas sumerias sostenían que los hombres y mujeres podían volverse inmortales al ingerir, de manera periódica, una bebida especial denominada “soma”, cuyo fundamento se basaría en las secreciones producidas por la glándula pineal del cerebro.


Foto: Los doctores Jerry Shay (izquierda) and Woodring Wright, en el Southwestern Medical Center de Dallas, en la Universidad de Texas, han trabajando desde los años 80 en el misterio del envejecimiento.

Pero, ¿por qué envejecemos? La respuesta está en el hecho de que casi la totalidad de nuestras células corporales pueden dividirse hasta cien veces, después de lo cual ya no se reproducen, dejan de alimentarse, secretan proteínas nocivas, sus membranas se deterioran, y finalmente “mueren”; proceso que se denomina “apoptosis” o muerte celular programada. Hasta hace poco, los investigadores sabían que existía un reloj biológico que impedía que las células se dividiesen más allá de las 100 veces, aunque no sabían dónde residía dentro de la célula y cómo funcionaba el proceso. Hoy sabemos plenamente la respuesta.

Gracias a las múltiples investigaciones de la ingeniería genética moderna, pero por sobre todo, gracias a los recientes aportes de los doctores Woodring Wright y Jerry Shay, de la Universidad de Texas, y del doctor Calvin Harley de la empresa Geron Corporation, hoy se sabe que el Reloj Biológico que elimina la posibilidad de reproducción de las células, más allá de un cierto número de veces, se denomina Telómero. Los telómeros en los cromosomas, son como las “agujetas” plásticas que envuelven o cubren las puntas de los cordones de zapatos, impidiendo que se deshilachen. A medida que las células se reproducen una y otra vez, la longitud de los Telómeros va disminuyendo hasta que cercana a la división número cien de las células su largo casi desaparece, quedando ahora los cromosomas expuestos. Al quedar expuestos, se inicia la producción de una serie de proteínas que no hacen otra cosa que aportar toxicidad a dichos cromosomas, deteriorando así las membranas de estas últimas células denominadas “senescentes”, las que finalmente mueren. Desde el nacimiento las células se dividirán un centenar de veces, en tanto que las células de un ser humano de 70 años lo harán unas veinte veces más.

Por lo tanto, dado que los telómeros se acortan con el tiempo, los científicos de Geron Corporation han dispuesto el aislamiento del gen que produce la enzima específica, adicionándolo en las células, lo cual devuelve la longitud del Telómero que aquellas células tenían en sus años de juventud. Dicha enzima se denomina Telomerasa, la cual devuelve la vitalidad a las células al restablecer la longitud del telómero y permitirles reproducirse ya no cien, sino que miles o millones de veces. Fue así que se descubrió que el esperma y las células del cáncer sintetizan esta enzima impidiendo el acortamiento del telómero, lo cual permite la reproducción ilimitada de dichas células.  Dados que ciertos gusanos, los nematodos, poseen un proceso de envejecimiento similar al humano, se asiló y proporcionó la enzima a las células de aquellos, logrando que vivan, no ya los usuales nueve días, sino que alcancen los 51 días; que equiparado con la vida de un ser humano implicaría la nada despreciable suma de casi 400 años de vida. Luego de décadas de investigación, por fin la ciencia había hallado en el Telómero el Reloj Biológico.

Y así como se puede restablecer la vida de una célula envejecida, también se pude poner término a las células cancerosas y a las metástasis, por medio de la inhibición de la enzima Telomerasa y el acortamiento del telómero. Al tener un telómero demasiado corto y al no poseer la capacidad de sintetizar la Telomerasa, las células malignas detienen su crecimiento y ya no pueden afectar al organismo.

Junto con el proceso de senescencia de las células existe un segundo fenómeno, denominado “proceso de caramelización”, en el cual los azúcares y las proteínas se van uniendo a unas segundas proteínas hasta formar una red pegajosa de color pardo, que al aumentar las concentraciones proceden a “caramelizar” el saco de colágeno cerebral, provocando bloqueo de las arterias, rigidez en las articulaciones así como la opacidad del cristalino en el ojo. El proceso de caramelización, que tiene lugar lentamente en las personas sanas, sucede de forma muy acelerada entre los diabéticos.

Sin embargo, la millonaria patente industrial desarrollada por la empresa Geron Corporation y los científicos Wright y Shay de la Universidad de Texas, prometen una “vuelta atrás” tanto en el mecanismo del envejecimiento como en el proceso de “caramelización”.

Por otra parte, investigadores del Instituto de Criónica, del Clinton Township de Michigan, como el profesor Benjamin P. Best, han establecido que los procesos clínicos críticos que se verifican durante las descompensaciones metabólicas, los paros cardíacos, y que conllevan a la consiguiente detención de flujo sanguíneo, dependen fuertemente de la temperatura (ecuación de Arrhenius). En efecto, la velocidad de reacción de las enzimas, a una temperatura de 37°C, que se observa durante los seis minutos críticos luego que la sangre se ha detenido, se prolonga en 34.000 años cuando la temperatura del cuerpo es disminuida a 120°C bajo cero, y en miles de billones de años, si la temperatura corporal es descendida a 196°C bajo cero. En otras palabras, en lugar de apurarse los médicos por salvar la vida de una persona en apenas seis minutos, se propone disminuir la temperatura del cuerpo, para así disponer de todo el tiempo necesario para restablecer, recuperar, rejuvenecer y fortalecer el decaído organismo de la persona enferma o en paro cardíaco.

Dados estos hechos, transcurrirán pocos años para que empresas como Geron Corp., la Universidad de Texas y el Instituto de Criónica de Michigan, pongan estas tecnologías, que prometen “la Eterna Juventud”, a disposición de aquellas personas con los recursos económicos suficientes como para someterse a estos tratamientos y costear los insumos químicos de apoyo.    

Referencias:

[1] “Natural Causes: Untangling the Mysteries of Aging”, by Hudson Lockett. Texas Reporting. 25 e Junio de 2010.

[2] “Scientific Justification of Cryonics Practice”. Prof. Benjamin P. Best. Cryonics Institute, Clinton Township. Michigan. Rejuvenation Research, Volumen 11 N° 2, año 2008.

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